El matador melómano
PORTADA DEL NUEVO LIBRO DE JOAQUIN ARBIDE, A LA VENTA DESDE EL MES DE DICIEMBRE DE 2009.
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"EL MATADOR MELÓMANO".
Original de Joaquín ARBIDE.
(ESTA USTED ANTE EL BORRADOR DE UNA POSIBLE MALLA ARGUMENTAL QUE PODRIA SERVIR PARA UNA NOVELA POLICIACA DE FICCIÓN, PERO CON FONDO HISTÓRICO Y AMBIENTAL BASADO EN LA REALIDAD).
X, (por decidir el nombre), nace en un pueblo de la provincia de Granada mediados los años 40. Su padre es un duro militar que hizo su carrera en la guerra.
X pierde a su madre siendo todavía un niño. La viudedad endurecerá aún más el carácter del padre.
Llegado el momento decide mandar a su hijo a estudiar interno en un colegio de curas. Resulta ser un mal estudiante, aunque despierto e inteligente. No consigue aprobar nada más que el dibujo. Sufre castigos, palizas y todo tipo de vejaciones. Su padre anima a los curas:
-¡La letra con sangre entra. Trátenlo con dureza. Se tiene que hacer un hombre!
X no soporta estar encerrado. Su odio hacia los curas se acrecienta por momentos. Se pone enfermo para evitar las misas. Por las noches, cuando se apagan las luces de la nave dormitorio, sueña con que es libre, corre por el campo, anda a la orilla del mar y piensa en hacer cosas para que las vean los demás. Le gustaría pintar, escribir, cantar, hacer películas como las que les ponen los curas los domingos por la tarde...
Y sueña también mucho con su madre a la que imagina muy guapa, con el pelo largo... Porque él no la conoció. Le han contado que tuvo una enfermedad muy mala y que murió siendo él muy chico. Quiere aire, aire, mucho aire. Correr, volar... Pero también intuye que ese aire no se lo va a dar nunca su padre, ni lo va a conseguir en el colegio de curas. Su padre ya le ha insinuado que cuando sea mayor estudiará para militar, como él.
-Hijo mío. En este tiempo que vivimos ser militar supone poder disfrutar de un buen sueldo seguro y una garantía de poder ir pisando fuerte por la vida. Además, dadas mis influencias, mi alta graduación, mis amistades, te podré ayudar a entrar fácilmente en la Academia y a superar los estudios.
Al padre lo ascienden y, como consecuencia, es destinado a Sevilla. A estas alturas convive ya con una nueva mujer, tan madura como inculta, de muy buen ver, llamativa y provocativa, que poca ascendencia habrá de tener sobre X, el cual la rehuye siempre que puede procurando cruzar con ella el menor número de palabras posibles...
Es el año de 1965 y X ha cumplido los quince. A trancas y barrancas va sacando el bachillerato. En Sevilla se instalan en los bloques militares de la Avenida Reina Mercedes.
Recién llegado X, poco a poco va relacionándose con gente que trabajaban en las cosas que a él le gustan. Mete las narices en la radio, el teatro, el periodismo...
Su padre le acecha, porque lo suyo tiene que ser la milicia... No para de repetírselo. Una inesperada enfermedad le hace perder fuerzas poco a poco. Un día recibe en casa la visita de un viejo camarada y amigo, alto cargo de la policía en Sevilla desde hace muchos años, hombre que siempre le estará agradecido por un gran favor que le hizo en los primeros años de la posguerra. Charlan de sus tiempos de juventud y le presenta a X.
Poco a poco la idea de que X pueda llegar a ser militar va perdiendo fuerza. Pero, ¿y policía? La idea empieza a gustarle. No le parece del todo mal y la ve como algo mucho más fácil y asequible. Y además contando con el apoyo del viejo amigo. Solo hay que demostrar ser adicto al Régimen, tener un padre que le avale, estar respaldado y recomendado por un alto cargo y ser un poco duro y frío. Sueldo y puesto de trabajo asegurados.
A X no le parece del todo mal la idea. Está claro que él no está dispuesto a estudiar una carrera universitaria. Nunca sería ni abogado, ni médico, ni nada por el estilo. En cierto modo la cosa policial se aproxima un tanto a su mundo de fantasías. Por otra parte ya tiene una edad considerable y quiere dinero para encontrar salida a su situación y poder independizarse. Y además puede estudiar en Sevilla.
Acepta la propuesta y va a visitar al amigo del padre. Todo son facilidades. No olvidemos que este hombre le debe un gran favor a su padre y se lo puede devolver de este modo.
-Todo esto lo hago muy gustoso por tu padre...
Empieza sus estudios y, mientras tanto, sigue manteniendo sus contactos con gentes del teatro, la prensa y la radio de la situación imperante...
-De la misma manera que se introduce en estos medios, -piensa el padre- sabrá introducirse en otros ambientes para el desarrollo de su trabajo profesional. Y además, aquellas relaciones podrán servirle luego para estar más metido en el tejido de la ciudad.
El padre, influido por su amigo, quiere hacer de X un buen policía de "la social".
X se niega ante su padre a dedicarse a tal cosa. Este le amenaza
con echarlo de casa y no darle más dinero. Entonces le hace una
propuesta:
-Estudio para policía, pero la especialización la escojo yo. No quiero ser policía para perseguir a estudiantes y a sindicalistas ilegales. Porque más tarde o más temprano esto se acabará. ¿Y entonces qué voy a hacer? Un policía que se dedique a la investigación tendrá trabajo siempre. Y esta situación no va a ser eterna. ¿Qué va a pasar con los policías de "la social" cuando se muera Franco?
Por fin, tras duras y largas conversaciones, porque el padre piensa que Franco no se va a morir nunca, llegan al acuerdo.
La carrera avanza y sus relaciones también. Estudia sin especial entusiasmo, pero la verdad es que cada vez está más cerca el momento de convertirse en profesional. Progresa en sus estudios y se perfila como un buen policía. Es agudo, tiene sentido del humor, es irónico, tiene sangre fría, es alto, bien parecido y puede pasar por cualquier cosa menos por un policía. A él le encantaría investigar crímenes, como en el cine y en las novelas..
Tiene éxito con las mujeres. Una de sus novias lo bautiza con el apodo de "er comi", diminutivo de comisario.
Mientras estudia, consigue presentar en una emisora de radio un programa de música progre, pero con un seudónimo, Y. Esa es su única distracción, pero le llena el día de ilusiones.
Cuando termina los estudios y ya es policía, las cosas cambian. Ya no puede hablar desde un micrófono. Y tampoco puede intervenir y organizar actuaciones de grupos o cantautores independientes aureolados con ese tufillo anti-régimen...
Lo de la social se olvidó totalmente. Ha quedado bien claro que no quiere perseguir a nadie por razones de ideología o posturas políticas. Sus notas en la carrera y los resultados en los exámenes le permiten elegir muchas cosas, imponiéndose, por ello, a los criterios del padre y del amigo. Se inclina por la investigación y prefiere quedarse en Sevilla. Y a ello se dedica.
En este momento una serie de crímenes en cadena se suceden a gran velocidad teniendo como escenarios lugares repartidos por la geografía andaluza cargados siempre de belleza, historia y misterio.. (Cazorla, los pueblos blancos, la Peña de Arias Montano, Tabernas...) X se hace cargo de esta investigación.
Conforme van sucediéndose los crímenes, se descubre que en todos ellos aparecen siempre unos elementos o circunstancias comunes, un sonido, una música, un cántico, todos siempre de carácter popular, como fiestas religiosas (una romería, una procesión, el Corpus, los Seises, la Semana Santa, una novena, una boda, el Rocío, la romería de Sta. Mª de la Cabeza...) Los crímenes pueden haber coincidido con el sonido de una campana, con un carillón, con una música popular relacionada con el lugar o el acto que se celebre (la Salve rociera, unas sevillanas, el Salve Regina, una marcha procesional, una saeta, el órgano del Padre Ayarra en los Oficios de Resurrección...) ¿Nos encontramos ante un criminal melómano, para el cual la música y los sonidos pueden ser su rúbrica a la ceremonia de la muerte?
El tema es apasionante y la imaginación de X, esa imaginación que le desbordaba ya en sus años de internado, se desata.
Además de la coincidencia de estos elementos, en todos los crímenes se ha seguido el mismo ritual:
-El criminal asiste a un acontecimiento normalmente de carácter
religioso y popular acompañado de una mujer, su víctima.
-Llegado el momento en que suena determinada música o se oye
determinado efecto sonoro, el criminal se aleja con la mujer y la mata en un lugar elegido premeditadamente.
-La mujer siempre aparece estrangulada y totalmente desnuda. La ropa perfectamente doblada y colocada junto al cadáver. Sobre su cuerpo hay restos de semen, al igual que en las prendas interiores -sujetador y bragas-; pero ninguna de las víctimas ha sido penetrada. Así lo indican siempre los forenses.
-En algunos casos las víctimas han sido apuntilladas, como los toros
en la plaza.
Todo este amplio y complicado proceso de investigación policial coincidirá con un momento histórico y decisivo para la historia del país. Son los últimos coletazos del franquismo. Estamos en los primeros años 70 y todo viene condicionado y aderezado por tal situación.
Cuando X ha estudiado minuciosamente los crímenes y ha
seleccionado los elementos sonoros coincidentes en cada uno de
ellos, tiene una de sus ideas fantásticas y va a desarrollar todo su poder imaginativo para descubrir al criminal. Para ello, solicita intervenir en una cadena de radio de cobertura regional para montar y presentar, bajo seudónimo, un programa musical, nocturno, en el que participen los oyentes por teléfono.
El programa está concebido de la siguiente forma:
-Se emitirá música y canciones variadas, concediéndole protagonismo a los temas musicales que se supone sonaron en los momentos de los crímenes.
-Se pedirá la participación de los oyentes a través del teléfono para que llamen y cuenten todo lo que esos temas musicales les sugieran o les recuerden.
-El programa, por una parte, es una fórmula para que el oyente solitario de la noche encuentre compañía y, por otra, un intento para llegar a establecer algunas conversaciones que puedan ir abriendo los caminos de la investigación.
El programa se ha montado, naturalmente, con la complicidad de la
cadena de radio. Solo la cúpula directiva está al tanto de lo que se persigue.
La noche del estreno del programa, X es presentado como un gran "showman" radiofónico, con largos años de experiencia y que ahora regresa a los micrófonos. Para él es un momento de gran ilusión. Ha conseguido volver a la radio y a través de ella, intentar descubrir a un loco que trae en jaque a toda Andalucía. Ahora mismo es feliz pues ha unido sus dos trabajos para obtener un mismo fin.
En la emisora quedan grabadas todas las llamadas y se toman los números de teléfono. Hay oyentes que llaman un día y no vuelven a hacerlo más. Los hay que llaman de vez en cuando y otros que llaman cada vez con más frecuencia hasta que unos pocos empiezan a llamar todas las noches.
El programa ha ganado éxito, audiencia y es apoyado con una campaña de publicidad en prensa. Al cabo de algún tiempo empieza a llamar todas las noches la misma voz, pero cada vez utilizando un nombre distinto.
Para X ha llegado el momento. Esta noche se prepara para lanzar al aire el tema musical del último crimen. Lo presenta; pero esa noche no llama la voz asidua... Al día siguiente se repite el mismo tema. En esta ocasión si llama la voz esperada. Se desarrolla un diálogo entre el locutor y el oyente, todo sutileza. El truco consiste en atraer al presunto asesino, convertirlo en amigo y dejarle que vuele con su imaginación... En el transcurso de las noches el asesino irá contando historias de distinto corte -alegres, amorosas, tristes, de complejos, de soledad...- historias todas que irán dibujando el retrato y la personalidad del hombre que se busca y al que no conoceremos -quizás- hasta la secuencia final de la historia y, a lo mejor, ni siquiera eso. Se le podrá detener, pero no llegar a vérsele, porque X estará en el estudio de radio y los oyentes en sus casas con los transistores pegados al oído.
Una vez convertido en oyente asiduo el cerco se irá cerrando sobre él. Ha contado más historias sobre sus frustraciones en plena niñez, de sus soledades y complejos... Su amor a la música...
Pero X prepara otra vuelta de tuerca. Llama a su amiga íntima, su amor de tiempos de estudiantes, actriz, aquella que le puso el mote de "er comi", y le pide que interprete a una oyente que quiere conocer personalmente al presunto matador, porque le han atraído sus conversaciones y reflexiones y porque encuentra muchos puntos en común con él. Así se inicia una nueva relación en el programa. En alguna ocasión ella le dedica a él el tema musical de alguno de los crímenes.
En paralelo a esta historia surge una noticia en el pueblo sevillano de Paradas. El crimen de "Los Galindos". Quedará como simple telón de fondo, porque nadie quiere profundizar en él. Las órdenes vienen de muy arriba. Hay que desviar la atención hacia el criminal melómano y de esta manera distraerla sobre un crimen en torno al cual no interesa ni investigar ni descubrir dado el complicado momento histórico que se vive.
Ahora todo es muy fácil. X tiene preparada y conectada al teléfono a su amiga desde el comienzo del programa. Además ella está en la emisora, en el estudio de al lado y ambos se ven a través de la pecera. En el momento en que el presunto matador llama, conecta las dos líneas y se consigue una conversación a tres bandas. X y ella, consiguen llevar la conversación de tal manera que llegan los dos a citarse tal día, a tal hora, en tal sitio, para conocerse y escuchar una determinada música en un lugar determinado. Es un bar de decoración barroca, cargado de fotos de imágenes, cristos y vírgenes, candelabros, esculturas de santos procedentes de anticuarios o del "Jueves", cortinas, cornucopias, tules, gasas y velas, muchas velas y olor a incienso... Ambientado siempre con música de Semana Santa, de los Seises, del Rocío, donde apagan las luces a media noche, dejando solo las velas, y se canta la Salve Rociera...
Ese día y a esa hora -es media tarde- está X con sus hombres en un coche a poca distancia de la pareja dispuestos a escuchar la conversación a través de un micro que ella lleva oculto bajo el vestido.
Pero él no acude. Esa noche, en el programa, ella le reprocha el plantón, se enfada muchísimo, lo provoca y consigue quedar para otro día.
Ese día sí acude. Se desarrolla una larga conversación que recoge el micrófono. X lo sigue desde el coche.
Suena la música en el bar. ¿La querrá matar? Para eso tendría que llevarla a otro sitio. ¿Deben salir los policías del coche y cerrarles la salida?
-No hay que precipitarse -reflexiona X-. Es pronto. Es mejor esperar a tener más pruebas.
Tras esta conversación y otras que se sucederán, nuestra mujer, que interpreta perfectamente su papel, empieza a sentir ternura por el matador. Ternura que en un momento podría llegar a convertirse en amor hacia un ser descentrado, perdido, solitario...
Se citan una noche a la hora del programa para escucharlo los dos juntos en el apartamento de ella, el cual estará, lógicamente, vigilado. Desde allí escucharán una de los temas musicales que X pondrá desde la emisora. Ella está enamorada de él. Mientras escuchan el tema ella intenta hacer el amor, pero no lo consigue. El se muestra extraño y huidizo...
A lo largo de estos encuentros el asesino-matador irá contando cosas de su vida:
Quiso ser cura. Estudió en el Seminario de San Telmo. Odiaba al padre por los malos tratos que le daba a él y a la madre. El padre murió. Entonces se entregó a sus estudios. No consiguió ser cura, pero amaba todo el entorno espectacular de las fiestas religiosas -músicas, cánticos, olores-. Su vida fue cuidar a la madre. También se sintió atraído por la fiesta de los toros; pero de ella solo le gustaba y disfrutaba con el momento de la muerte del toro. Lo demás no le interesaba. El momento de la espada...
Algunos sonidos y músicas que tienen que ver con los de sus crímenes, los relaciona con recuerdos de la madre. Porque la madre ha muerto. El vive solo. Abandonó los estudios del seminario. Trabaja en una empresa.
(Los encuentros de la pareja podrían producirse en lugares bonitos y curiosos de la geografía andaluza.)
Una noche, cuando los dos están juntos en el apartamento de él, cosa que a ella le ha costado mucho trabajo conseguir, al emitir X una determinada composición, nuestra hombre empieza a transformarse e inicia el rito de la muerte. La acaricia, le va desabrochando poco a poco su vestido. Ella no sabe si van a hacer el amor, cosa que por un lado desea, o ha iniciado realmente el rito y su vida corre peligro. Se debate por unos momentos entre lo que ella desearía y lo que puede ser fatal e irreparable. Cuando él empieza a despojarla de sus últimas prendas íntimas ella da la alarma oprimiendo un botón que lleva en el interior del sujetador. Se deja desnudar totalmente y él empieza a doblar cuidadosamente la ropa que va dejando junto a su cuerpo desnudo. Durante unos minutos no sabemos si la policía va a llegar o no a tiempo. El sigue su rito. Ella, desnuda en el suelo. Ahora él empieza a desabrocharse el pantalón que se baja poco a poco. Se sienta en una butaca frente a ella. Le habla con delicadeza...
-No temas. Solo quiero mirarte y sentir placer. Eres la única mujer, después de mi madre, que me has comprendido y ayudado... Eres muy bonita...
Naturalmente la escena está siendo escuchada por la policía y por X desde el estudio de radio.
Los policías entrarán en el apartamento justo cuando ella ya está rendida en el suelo y abandonada a la suerte.
X retransmite en directo lo que está ocurriendo en el apartamento mientras -¡por fin!- se detiene al asesino que ha traído en jaque a toda Andalucía durante meses. Es la radio viva y en directo. Una primicia informativa. Una radio a la que nadie estaba acostumbrado y que puede ser el ejemplo de las nuevas fórmulas que se avecinan con los nuevos tiempos...
En los interrogatorios, el criminal confesará su frustración por no haber sido sacerdote; su odio hacia su padre; cómo ayudó a que este muriera; su amor hacia su madre; su muerte; su posterior soledad y su odio hacia todas las mujeres; su amor a la música religiosa; a la muerte del toro; su homosexualidad reprimida... (Por eso mataba, se masturbaba, pero no hacía el amor).
El éxito policial de X terminará siendo eclipsado por la tensa espera del momento del desenlace histórico: la muerte de Franco.
X se enamora de su amiga la actriz, que fue su primera novia y quien le bautizó con el mote de "Er comi".
La muerte de Franco les cogerá pasando su primera noche de amor en su apartamento.
Ya le habían advertido que estuviese localizable por lo que pudiera pasar. X, cumplidor escrupuloso de sus obligaciones, opta, además de tener el teléfono en la mesa de noche, por no dormir a la espera de noticias, cosa que no le cuesta excesivo trabajo pues en ello colabora eficazmente su pareja...
-Mi querido "comi". No te preocupes que tú esta noche no pegas ojo. De eso me encargo yo.
En estos días han terminado dos historias, la del criminal y la del franquismo y han empezado otras dos, la de la Transición y la de un nuevo amor...
De madrugada, cuando salta la noticia por teléfonos y radios nuestra pareja, desnuda en la cama, escucha la noticia como Fiorella Faltoyano y Pepe Sacristán en "Asignatura Pendiente" de Garci...
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OTRO APUNTE.
(Basado en un hecho muy parecido y real, ocurrido en Triana).
Un alcohólico se escapa de casa para beber tinto en el bar de junto.
La mujer le da unas gotas al camarero para que se las eche en la copa, porque así no le hará daño el tinto.
Las gotas son veneno.
El camarero ha ido matando al marido si querer.
El hombrecillo muere.
En casa de la mujer no hay vino, ni pastillas.
En el bar han desaparecido las pastillas.
Autopsia: Muerte por envenenamiento.
Culpable: ¿El camarero? ¿La mujer?
Esto nos remite a "Las Diabólicas" de Cluzot.
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