Años de radio
PORTADA DEL NUEVO LIBRO DE JOAQUIN ARBIDE, A LA VENTE DESDE EL MES DE DICIEMBRE DE 2009.
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AÑOS DE RADIO.
Joaquín Arbide.
(Trabajo iniciado en abril del 2008. Novela en construcción).
(A PARTIR DE ESTE MOMENTO USTED VA A TENER ACCESO A UN CUADERNO DE ANOTACIONES DEL AUTOR, EN EL QUE VA VOLCANDO DESORDENADAMENTE LAS IDEAS QUE TERMINARAN POR FORMAR ALGUN DÍA EL ENTRAMADO ARGUMENTAL DE ESTOS "AÑOS DE RADIO", NOVELA QUE INTENTA REVIVIR DE ALGUNA MANERA, AQUELLA SEVILLA DE JUVENTUD DE LOS AÑOS 60).
-Se ha suicidado.
-¿Quién?
-Javi.
-¿Javi?
-Si.
-Es imposible. Vamos a entrar.
-No dejan. La Facultad está clausurada. La policía está en la puerta. Acaba de llegar el Juez. Dentro están el Rector y el Decano.
Fina se me abrazó y se echó a llorar. Hice un intento por entrar. No me dejaron.
-Esta mañana, cuando Rodríguez, el conserje, ha ido a abrir el aula, ha descubierto que al fondo, en un rincón, caído en el suelo, estaba el cuerpo de Javi. Llamó al Decano y este a la Policía. Ya no sabemos más. Los que han llegado a las nueve menos diez ya no han podido entrar.
-Eso quiere decir que ayer se quedó escondido para pasar aquí la noche...
-Lo tenía todo planeado.
Estuvimos Fina y yo abrazados, no se cuanto rato, apoyados sobre la valla de ladrillo y de hierros que separa los jardines de la Universidad de la calle San Fernando. Nadie hablaba. Allí estábamos los casi cuatrocientos alumnos de la Facultad y varios profesores. Llegó un coche del ejército de tierra. Le abrieron paso. El soldado conductor se bajó rápidamente y abrió la puerta trasera. Se cuadró y saludó. El taconazo rebotó contra las paredes de piedra. Del coche descendió un militar de uniforme con estrellas de coronel, que se dirigió hacia la puerta. Los policías se cuadraron y saludaron. Un hombre de paisano, con gafas y traje oscuro, se apresuró a abrirle la puerta. Entraron. No había más que silencio.
-Es su padre.
Al poco llegó un furgón gris. Bajaron un féretro. El viejo portalón de la Facultad chirrió al abrirse. Ninguno nos movíamos. Todo parecía tan irreal, tan absurdo, tan increíble. El silencio solo era roto por el ruido de los isocarros y de los autobuses Pegaso. La gente más curiosa que pasaba por la calle, se encaramaba en las verjas de hierro. Compañeros de Derecho y de Ciencias se acercaban despacio y en silencio. Una pareja de la policía armada, empezó a dispersarnos. No nos queríamos mover. Nos fuimos desplazando, poco a poco, hacia la puerta principal. No impidieron que viéramos salir el féretro que llevaba el cuerpo de Javi. El furgón pasó ante nosotros y se perdió por la calle San Fernando.
-No es posible que ahí dentro vaya Javi.
Ya en la calle permanecimos algunos grupos dispersos. De lejos, entre las rejas, pudimos ver cómo el padre de Javi se despedía del Juez, del Rector y del Decano. Alguien inició los gritos:
-¡Vosotros lo habéis matado!
-¡Asesinos!
Sonaron las sirenas por la Puerta de Jerez. Un furgón y dos Land-Rover. Cogí a Fina de la mano y corrimos en dirección al parque.
(¿O a la Fac. de Derecho?)
Comienza el FLASH-BACK. (Una conversación o recuerdo entre Fina y yo).
Aprobar Preu.
Llegada a la Universidad.
Profesores/Compañeros.
Una compañera, un chico algo especial y yo
Un triángulo.
El me pedía discos que yo le ponía en la radio utilizando un seudónimo. Le gustaba la copla, pero yo no tenía. Le gustaban Silvie Vartan, Charles Aznavour, George Brasens...
Había un compañero que, por influencia de su padre, no quería a Javi y lo atacaba.
Hizo un papel de mujer en una obra teatral. (J.A. González/La diabla)
Fué a una fiesta vestido de mujer. Se paseó en moto por la Plaza de España. Los soldados.
El padre militar: Se desentendió de él y que lo castigasen.
Facultad: Decano, Rector, Seminarios.
Expediente para su expulsión.
Posturas de profesores y estudiantes.
(TERMINA el FLASH-BACK).
Desde el momento en que aquella mañana se llevaron el cadáver de Javi en el furgón, ya no supimos nada más de él. Nadie supo dónde velaron su cadáver, ni a qué hora fue enterrado. La prensa no dijo nada. Intentamos decirle una Misa. Probamos en la capilla de la Universidad, estúpidos de nosotros, y no tuvimos respuesta. Luego en una parroquia y tampoco. Todo eran evasivas. Pero había que hacer algo. A alguien se le ocurrió celebrar una concentración en el patio de la Facultad, guardar un minuto de silencio y leer un discurso fúnebre. La idea nos pareció bien a todos. Se celebraría a los siete días de la muerte. Se convocó boca a boca. La noticia llegó a las demás facultades. Empezamos a temer que aquello se desbordara y se nos fuese de las manos. Se le dijo a algunos profesores y catedráticos. De antemano se sabía con quienes podíamos contar.
El patio se llenó de gente. Todos estaban en silencio. Me subí al primer descansillo de la escalera. No hizo falta guardar el minuto de silencio. Leí el discurso:
........
Quise contarlo en la radio. No me dejaron.
La única salida fue dedicarle aquella noche a Javi mi programa M. y S. con una selección de sus canciones favoritas mezcladas con textos de autores favoritos. Los escogí de Séneca. Sobre él había hecho un trabajo no hacía mucho tiempo y había sacado una muy buena nota. Séneca se cortó la venas por orden del emperador. Hablaba de su ideario estoico, que exaltaba la autosuficiencia del individuo y ponía como ideal al varón fuerte capaz de sobreponerse para alcanzar la paz del ánimo. Le gustaba su obra "De la tranquilidad del alma".
"Nadie se hace idea de lo que es capaz si no es intentándolo."
"¿Qué es el hombre? Un tiesto que puede romperse al menor golpe o sacudida."
"Es mucho mejor hacer bien a los malos por causa de los buenos que privar de él a los buenos por causa de los malos."
"Más son las cosas que nos asustan que las que nos dañan, y más veces padecemos con la imaginación que de verdad."
"Si quieres librarte de las angustias que te acosan, no es preciso que vayas a otra parte, sino que seas otro."
"Cuando me quiero divertir con un tonto no tengo que ir a buscar muy lejos: me río conmigo."
"Vale la pena, para hallar un hombre agradecido, arriesgarse con los ingratos."
"Es preferible que lo desprecien a uno por su franqueza que atormentarse en una simulación perpetua."
"Pasemos tranquilos y en paz lo poquito de vida que nos queda: que nuestro cadáver no le resulte a nadie aborrecible."
Solo supieron lo que aquello significaba, los compañeros de facultad más allegados, Fina y yo...
(Referencias a la vida, la libertad, el suicidio, la muerte...)
LUIS. PRESENTACIÓN DEL PERSONAJE. Del "MATADOR..."
Luis acababa de llegar a Sevilla. Me localizó a través de la radio. Escuchaba mis programas y un día me llamó, como me llamaban tantos y tantos. Quedamos, nos conocimos y él me contó algo de su vida.
-Nací en Almería en 1945. Mi padre es un duro militar que hizo su carrera gracias a la guerra. Perdí a mi madre siendo un niño. Esto endureció, aún más el carácter de mi padre. Cuando tuve la edad, decidió mandarme a estudiar interno en un colegio de curas. Resulté ser un mal estudiante. Todos me decían, para animarme, que era un chico despierto e inteligente, pero no conseguía aprobar nada más que el dibujo. Era la única asignatura en la que me sentía feliz y algo libre. Sufría castigos, todo tipo de vejaciones y mi padre animaba a los curas a que me trataran así.
-La letra con sangre entra. Trátenlo con dureza. Se tiene que hacer un hombre disciplinado.
No soportaba estar encerrado. Mi odio hacia aquellos curas se acrecentaba por momentos. Me inventaba enfermedades y toda clase de males para evitar las misas, los retiros, los rosarios... Por las noches, cuando se apagaban las luces de la nave dormitorio, soñaba con que era libre, que estaba acostado en la cama de una casa que era mía, que corría por el campo, que paseaba por la orilla del mar... Y deseaba que llegara un día en el que me pudiera dedicar a hacer cosas para que las viesen los demás... Pintar, escribir, cantar, hacer cine... El mejor momento de la semana eran los domingos por la tarde, cuando nos ponían una película. Aquello era como magia. Y también me llamaba la atención la radio, aunque allí no la escuchábamos mucho. En los ratos de aburrimiento o desesperación añoraba a mi madre. No la conocí. Murió siendo yo muy niño. Me la imaginaba muy alta, con el pelo negro y muy guapa. Alguien me dijo que había tenido una enfermedad muy mala. Y me he pasado toda mi infancia y parte de mi primera juventud ansiando esa libertad, correr, volar... Y mi padre ha vuelto a ser contundente conmigo.
-Hijo mío. En estos tiempos que vivimos ser militar supone contar con muchas ventajas. Contar con un sueldo seguro y poder ir pisando fuerte por la vida. Dadas mis influencias, mis amistades y mi alta graduación, e podré ayudar a entrar fácilmente en la Academia y superar los estudios.
Lo ascendieron y lo destinaron a Sevilla. Ahora convive con una mujer, tan madura como inculta. Una mujer atractiva y provocativa. Hablamos poco, casi nada. Nos evitamos. Vivimos en los bloques militares de Reina Mercedes.
Habíamos estado ensayando toda la tarde. Lo teníamos que hacer en directo. No se pudo grabar. Faltaban tres minutos para empezar. Publicidad y entrábamos. Había nervios. A través de la pecera todos nos deseamos suerte. Discos. efectos, tocadiscos, magnetofones, todo estaba listo.
-¡Atención! ¡Silencio! ¡Entramos! ¡Indicativo y sintonía! ¡Suerte a todos! ¡Estamos en el aire!
CONTROL.- SINTONIA DEL PROGRAMA...
LOCUTOR.- A continuación les ofrecemos...
LOCUTORA.- Narraciones dramáticas.
LOCO.- En nuestro espacio de hoy podrán escuchar la adaptación radiofónica y actualización del cuento fantástico, original de Hans Christian Andersen...
LOCA.- ¡La cerillera de Triana!
CONTR.- SINTONIA A PRIMER PLANO, QUE ENCADENA CON SONIDO DE RÁFAGAS DE VIENTO MUY VIOLENTAS. MUSICA Y VIENTO, MEZCLADOS, QUEDAN EN FONDO...
NARRADOR.- Era la Nochebuena de 1936 en Triana. Hacía un frío tremendo, ayudado por un fuerte viento que arrastraba finísimas gotas de lluvia. La noche se venía encima. (PAUSA). En medio del frío, la oscuridad, la soledad, el silencio y el miedo, una pobre niña pasaba por la calle con la cabeza y los pies desnuditos. Había salido de su casa con unas zapatillas enormes que le había dejado su madre. El agua de los charcos las había humedecido y al pasar por un barrizal se le quedaron allí clavadas.
La niña caminaba con los pies desnudos, ya rojos y azules del frío. Llevaba en el delantal, que era muy viejo y muy largo, algunas cajas de cerillas para venderlas y, en la mano, una como muestra y reclamo. Los beneficios de aquella venta serían los únicos ingresos que esa noche podrían llegar a su casa, donde le esperaba su madre completamente sola...
CONTR.- EN 2º PLANO SE SIGUE OYENDO EL VIENTO.
NARRADOR.- Era una mala noche. La niña había andado mucho. Todo el mundo se había refugiado en sus casas. No había ningún comprador por las calles y la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y un aspecto mísero. Las gotillas de agua resbalaban como lágrimas por su pelo moreno, algo rizado, antes con bucles, pero ya muy lacio y pegado a su carita y a su cuello. Pero la niña no pensaba en sus cabellos...
La mayoría de las ventanas estaban apagadas o cerradas, como los portales. La calle a oscuras. Las pocas luces públicas -una lámpara suspendida de un cable que cruzaba de esquina a esquina- se bamboleaba azotada por el viento, creando un ambiente fantasmagórico de luces y sombras cambiantes...
CONTR.- EFECTO: RUIDO DE COCHE VIEJO.
NARRADOR.- Un coche pasó a lo lejos haciendo mucho ruido y soltando explosiones a destiempo. De vez en cuando se veían bullir luces a través de alguna ventana y una ráfaga de viento traía, momentáneamente, el olor de algún asado y el agudo sonido de unas panderetas, un almirez y el rozar de los cuchillos sobre las botellas de anís...
CONTR.- MUY EN 2º PLANO EMPIEZA A OIRSE UN VILLANCICO QUE PERMANECE. "VEINTICUATRO DE DICIEMBRE, FUN, FUN, FUN..." EL VIENTO SE DESVANECE POCO A POCO...
NARRADOR.- La niña buscó cobijo en la puerta de una iglesia y se acurrucó contra la madera de la puerta que le daba algo de calor. Ante ella, un árbol enormemente grande parecía resguardarla. Recordaba que en el interior de aquella iglesia había imágenes de las que salían en Semana Santa, porque se las había enseñado su padre.
El frío se apoderaba de ella poco a poco y entumecía sus miembros. Pero no se atrevía regresar a casa sin haber vendido algunas cerillas. Tenía que llevarle dinero a su madre. Desde hacía poco tiempo vivían las dos solas. Y, además, en su casa hacía caso tanto frío como en la calle. Antes, cuando vivía su padre y llegaba el invierno, él arreglaba los techos, tapaba las grietas y encendía el fuego. Mientras lo hacía, siempre cantaba un flamenco ronco. Ahora, su madre y ella, las dos solas, sin fuerzas y sin dinero, poco podían hacer.
Sus manos estaban casi yertas de frío. Para ella sería un alivio encender una sola cerilla y calentarse, al menos, las yemas de los dedos. Lo estuvo dudando hasta que por fin se atrevió. Sacó un fósforo de la caja que llevaba en la mano, lo frotó y... ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita, cuando la rodeó con su mano. ¡Que luz tan hermosa! Mientras duraba, la niña creyó estar sentada ante una enorme chimenea de hierro y ladrillos, adornada con bolitas de colores y cubierta con una tapa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien! La niña extendió sus piececillos para calentarlos en la chimenea, pero en ese instante la cerilla se consumió.
CONTROL.- SIGUEN VILLANCICOS EN FONDO.
NARRADOR.- Volvieron el frío, el silencio y la oscuridad... Pero la niña, inmediatamente, frotó otra cerilla que ardió y brilló como la primera. Entonces vio una habitación en la que había una mesa enorme con un mantel blanco con bordados de colores y, sobre él, platos de fina porcelana, cubiertos de plata y, en la fuente central, un pavo asado y relleno de trufas que exhalaba un aroma delicioso. Al fondo alguien cantaba unos alegres villancicos. ¡Oh, sorpresa! De pronto aquel pavo saltó de su fuente, cruzó la mesa, se vino al suelo y corrió hacia la niña. Justo en el momento de llegar a sus piececitos, se apagó la cerilla. Y otra vez la noche impenetrable y fría.
Pero la niña volvió a encender otra cerilla. La acercó a sus mejillas para calentarlas y con el resplandor tan cercano quiso ver el nacimiento más grande que nunca pudo imaginar. Los pastorcillos la saludaban. La mujer que lavaba junto al río le intentaba decir algo desde lejos. La vieja que estaba hilando en su rueca, paró y le sonrió. Un grupo de hombres se calentaban alrededor de una enorme fogata. Había luz en el interior de todas las casas. Entonces, una estrella brillantísima, con una cola enorme, vino hacia la niña. Estaba tan cerca que parecía tocarla y hasta le quemaba. La luz era deslumbrante. De repente se hizo la oscuridad y la estrella cruzó fugazmente el cielo perdiéndose en la oscuridad. La niña pensó:
CONTROL.- SOLO DE VIOLIN EN FONDO.
NIÑA.- Esa estrella que ha cruzado quiere decir que ha muerto alguien. Porque mi abuelita, que siempre fue muy buena conmigo, me dijo una vez que "cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios". ¿Quién podrá ser?
CONTROL.- EL SONIDO DEL VIENTO Y LA LLUVIA, SE SOBREPONEN AL VIOLÍN.
NARRADOR.- El frío, el viento y el agua, continuaban azotando la noche. A la niña le temblaban sus manitas. Antes de volver a encender otra cerilla recordó, acurrucada en la puerta de la iglesia que guardaba las imágenes de la Semana Santa, lo que había ocurrido unos meses atrás en su casa. Era de noche. Los tres estaban durmiendo...
CONTROL.- SE DESVANECEN EL VIENTO Y LA LLUVIA. BREVE PAUSA. SILENCIO. DE REPENTE, FUERTES GOLPES EN LA PUERTA.
VOCES EN 2º PLANO.- ¡Abran! ¡Abran!
CONTROL.- MUSICA DRAMATICA. QUEDA EN FONDO...
NARRADOR.- La niña se despertó. Oyó voces de hombres y gritar a su madre. Hacían mucho ruido y daban golpes. No entendía lo que hablaban y no sabía lo que estaba pasando. Por el montante de la puerta de su habitación vio proyectadas sobre el techo muchas sombras que se entrecruzaban con movimientos bruscos. Solo distinguió por un momento la voz de su padre pidiendo algo. Alguien gritó que no con fuerza... La niña se tapó la cabeza con la almohada...
CONTROL.- GOLPE SECO DE UNA PUERTA AL CERRARSE. VUELVE LA MUSICA DE VIOLÍN. SONIDO DE COCHE ALEJÁNDOSE.
NARRADOR.- A la mañana siguiente su padre no estaba en casa. No se atrevió a decir nada. Su madre estaba en silencio, con la mirada perdida. Vinieron del alfar, de su trabajo, a preguntar por él. Nadie sabía nada
Su padre era un hombre alegre. Cantaba siempre, en casa y en el trabajo. Tenía muchos amigos y últimamente se reunía con ellos por las noches y hablaban en voz baja.
NIÑA.- ¿Dónde estás, papá? Quiero verte.
Tenía tanto frío y tantas ganas de ver a su padre, que juntó tres cerillas y las encendió a la vez. ¡Cuanta luz! Estaba deslumbrada. Y allí, en mitad del fuego y la luz, apareció su padre, de pie, con un aspecto sublime y radiante, más alto de lo que era.
CONTROL.- CORO DE VOCES BLANCAS.
NIÑA.- Papá. Dime algo. Se que cuando se apaguen las cerillas, te irás como se fueron la chimenea, el pavo y el nacimiento. No te vayas. Quiero estar contigo. ¿Dónde estás? ¿Dónde has ido? Dime, papá...
NARRADOR.- Su padre le sonrió mientras alargaba sus brazos hacia ella en un intento de abrazarla y darle calor... Pero se volvió a hacer el oscuro.
La niña ya no sentía sus piececitos. Los tenía acurrucados, muy juntos e intentaba cubrirlos con el mandil que le estaba grande. Ya no sabía si el agua que cubría sus ojos eran lágrimas o lluvia. Las manos le temblaban tanto que casi no podía encender las cerillas. Ahora había cogido de la caja un mazo grande, para hacer una llama enorme y poder ver bien a su padre. Frotó y se hizo una llama muy luminosa...
CONTROL.- CORO DE VOCES BLANCAS.
NARRADOR.- Y allí, su padre, enorme y alto, otra vez. Sonriendo, se agachó muy despacio y recogió dulcemente a la niña. La atrajo contra su pacho protegiéndola del frío. Le frotaba los pies y las manos para reanimarla. La niña no cabía en si de gozo. Estaba segura de que no era un sueño, porque notaba el calor que le daba el cuerpo de su padre. ¡Que maravilla! Y qué diminuta se sentía entre sus brazos. Se le estaba pasando el frío.
NIÑA.- Papá. Ya nunca me separaré de ti. Ya vamos a estar los dos juntos para siempre...
CONTROL.- RÁFAGA DEL CORO DEL "ALELUYA" DE HAENDELL.
NARRADOR.- Y los dos, abrazados, se elevaron en medio de una potente luz hasta un lugar muy lejano, donde ya no hacía frío, ni viento, ni lluvia, ni hambre, ni miedo, ni tristeza, ni guerra... La niña sentía un suave calorcillo por todo su cuerpo. Entonces se acordó de la estrella fugaz y de lo que un día le había dicho su abuela.
NIÑA.- Papá, ¿vamos al trono de Dios?
NARRADOR.- La niña volvió la cabeza intentando ver, por última vez, a su madre, su casa y su barrio de Triana, donde nació, donde jugaba y donde le hubiera gustado llegar a ser una persona integra y alegre como su padre... Pero ya no se veía nada.
NIÑA.- Adiós, mamá. No te asustes. Voy a tardar en volver a casa, pero estate tranquila, que estoy con papá... Y tú, papá. ¿Me enseñarás a cantar como tu sabes?
CONTROL.- QUEJIO FLAMENCO DE VOZ ROTA.
NARRADOR.- Faltaba poco tiempo para la Misa del Gallo. Se abrieron, chirriando, las puertas de la iglesia. El sacristán descubrió el cuerpo sin vida de la niña. Las mejillas rojas, los pies morados, pero una enorme sonrisa en los labios. Sus gritos llamando al cura se mezclaron con los comentarios de quienes llegaban para escuchar la Misa.
HOMBRE 1.- ¿Qué ha ocurrido?
SACRISTÁN.- Esta niña. Estaba aquí cuando he abierto.
HOMBRE 2.- A ver, dejen paso. Soy médico.
NARRADOR.- La miró, la tocó, puso la mano sobre su corazoncito frío y quieto. Le levantó un párpado...
HOMBRE 2.- Está muerta.
MUJER 1.- ¡Por Dios, en Nochebuena!
MUJER 2.- ¿Y de quien será?
MUJER 1.- Cualquiera sabe.
MUJER 2.- Claro...
MUJER 1.- Habrá que dar parte.
MUJER 2.- ¡Que fatalidad! Y en esta noche...
NARRADOR.- En poco tiempo se había formado un grupo de gente que, bien trajeada y tras la cena, venían a la Misa.
HOMBRE 2.- La pobre ha muerto de frío.
MUJERES 1 Y 2.- ¿De frío?
HOMBRE 2.- Si, de frío.
MUJERES 1 Y 2.- ¡Que horror!
HOMBRE 2.- Observen cómo ha encendido una caja de cerillas intentando calentarse.
MUJER 1.- Pobrecilla. ¿Y cómo la habrá dejado salir su madre en una noche como esta?
MUJER 2.- Es que alguna gente, ya sabes...
MUJER 1.- Si, hija, si...
MUJER 2.- Menos mal que las muertes por frío son muy dulces.
HOMBRE 2.- En efecto. En los últimos momentos un calorcillo invade todo el cuerpo.
MUJER 1.- ¿Y cómo saber de quien es?
HOMBRE 1.- Eso ahora no importa. Lo que hace falta es que se la lleven de aquí. Que alguien se acerque al cuartelillo. ¡A ver, tú!
HOMBRE 3.- ¡A sus órdenes!
CONTROL.- VIOLIN EN FONDO.
NARRADOR.- Pero aquella gente no llegaría nunca a saber las cosas que la niña había vivido aquella noche gracias a sus cerillas. Y, mucho menos, que se había ido, llena de felicidad, con su padre para estar siempre juntos... El padre que le habían arrebatado. Porque la noche que se lo llevaron, no le dejaron ni despedirse de ella con un beso...
CONTROL.- FUNDE DE FONDO EL VIOLIN CON EL CORO DEL "ALELUYA".
NARRADOR.- Nosotros tampoco sabremos lo que pensaron aquellas personas en el transcurso de la Misa del Gallo de la Nochebuena de 1936, en aquella iglesia en cuya puerta y bajo un árbol enorme, había muerto de frío y de hambre una niña cerillera de Triana.
CONTROL.- RÁFAGA FINAL DEL CORO DEL "ALELUYA" DE HAENDELL.
FINAL DE CURSO / DE "VACACIONES".-
CRITICA DE CINE.- LAS NOCHES DE CABIRIA.-
"La Peregrinación. La escena más emotiva y uno de los ejemplos de crueldad más grande que se haya dado en el cine. Para que el burgués de pantuflas diga: Bastantes desgracias hay en la vida. Al cine viene uno a divertirse."
"Fellini ha cuidado el film, pero la que ha fallado es la Masina, porque es a veces una caricatura y en alguna ocasión es Harpo Marx haciendo la calle."
Para algunos, toda la película es memorable, menos el final, una concesión a lo comercial, a la conmiseración cristiana, a la solidaridad humana... Cabiria quería morir, pero Fellini no la deja y le prepara otro final...
CONVERSACIÓN CON LUIS.-
-Mi padre me acecha. Sigue empeñado en que mi futuro tiene que ser la milicia. No para de repetírmelo. Ahora anda fastidiado, tiene que guardar cama, pero esto parece que le da más fuerzas. Pero lo peor del caso es que el otro día fue a visitarlo un viejo camarada y amigo que ahora ostenta un alto cargo en la policía de Sevilla. Es un hombre que, no para de repetirlo, le está eternamente agradecido a mi padre por un favor que le hizo después de la guerra. Estaban en el dormitorio de mi padre charlando de sus batallas. De repente mi padre me llamó y me presentó a su amigo. Un tío insoportable. Me volvió a repetir que quería mucho a mi padre y lo del agradecimiento. Se marchó. Pasaron unos días y mi padre volvió a la carga, pero ahora con otra historia. Había abandonado la idea de ser militar. Ahora tenía que ser policía para aprovechar el tirón del amigo. Sería una cosa muy fácil para mi. Solo tenía que ser adicto al régimen, tener buena conducta y con su apoyo y la del amigo todo me sería fácil. Puesto de trabajo y sueldo asegurados
CARTA DE FINA DESDE MALAGA. VERANO. DE "VACACIONES". (ANTES HAY QUE METER FINAL DE CURSO).
...Te escribo desde Málaga. Más concretamente desde Pedregalejo. Llevo aquí una semana. Esto es formidable. Ahora mismo estoy sola en la terraza de casa. El agua del mar llega casi al primer escalón. Hoy está tan suave y tranquilo que las olitas, muy chicas, apenas hacen ruido al romper. El agua tiene un color azul clarito precioso. Está atardeciendo. A mi derecha unas montañas muy altas y al pie, Málaga. Del puerto están saliendo ahora los barcos de pesca que se van extendiendo por el mar hasta perderse de vista. El cielo azul brillante con nubes color rosa fuerte. (Como el vestido que llevé al baile, ¿te acuerdas?) Entre ellas asoma, de vez en cuando, la luna. Donde se unen el cielo y el mar todo es gris-azul. Poco a poco van naciendo algunas estrellas muy chiquitas. Hay una más grande que me guiña de vez en cuando. ¿Será tunante?... La luna, casi llena, se refleja en el agua que se pone de plata brillante. Ahora se ven a lo lejos unas lucecitas que parecen como estrellas que se hubiesen caído del cielo, pero que son de los barcos de pesca. Aquí las luces son de plata, no las hay de colorines -rojas, amarillas, verdes...- como ahí en Sevilla, a la orilla del río, donde se reflejan las de los bares de la calle Betis y siempre discutíamos porque a mi no me gustaban... Este paisaje es precioso. Cuando estudio me tengo que volver de espaldas, porque sino me distraigo.
Aquí lo paso muy bien. Ahora empieza la feria. ¿Por qué no te animas y te vienes a pasar algunos días? Vente con Luis. Dile que ya le tengo pareja. Os presentaré a mi pandilla y seréis mis invitados. Contéstame pronto. Dale recuerdo a los compañeros que queden por ahí.
Ahora ya está todo del mismo color azul-negro y en el cielo hay más estrellitas que me guiñan... Solo se oye el romper de las olitas... No tardéis. Besos, Fina.
LUIS / MALAGA.-
VIAJE A MALAGA / DE "VACACIONES". / CON LUIS.
CRITICA DE CINE.- LA CAZA.-
El campo, los animales, el guarda y su familia son propiedad de José. Campo que fue de batalla en la guerra civil y que volverá a serlo ahora.